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Sínfisis púbica y su papel en el embarazo

La sínfisis púbica es el punto en el que se unen en la parte delantera ambos huesos coxales, que son los responsables de formar la cadera.

Esta articulación está compuesta por las ramas anteriores de ambos huesos coxales en su porción ósea, uniéndose por una porción fibrocartilaginosa compuesta por fibras colágenas y cartílago.

La función de la sínfisis del pubis es la del soporte del peso del tronco en la posición de pie, ya que al unir las ramas superiores en su parte anterior confiere junto con los otros medios de fijación de la cadera una base íntegra para soportar las cargas mecánicas.

Al ser un órgano de choque, realiza pequeños movimientos de deslizamiento, separación y acercamiento, según sea necesario.

Este rango de movimiento, además de una estructura anatómica elástica son los que facilitan su intervención en el embarazo y en especial durante el parto.

Cambios de la sínfisis púbica durante el embarazo

En el periodo de gestación, se producen modificaciones en el ambiente hormonal, debido a que son necesarios muchos cambios para adaptarse al bebé y preparar el organismo para el momento del parto.

La sínfisis del pubis no escapa de estas influencias, ya que se secreta una hormona durante el embarazo llamada relaxina.

Esta hormona favorece la remodelación de las fibras que conforman la sínfisis del pubis, haciéndola más elástica y permitiendo que el espacio entre ambos huesos coxales se elongue. En condiciones normales la sínfisis del pubis puede medir hasta  5 milimetros de ancho, pero durante el embarazo puede llegar a medir hasta 9 milimetros.

Estos cambios son necesarios, debido a que llegado el inicio del trabajo de parto, el bebé se encuentra ubicado con su cabeza encajada en la pelvis, y necesita estructuras lábiles que permitan su salida, generando el menor trauma posible.

En su paso por el canal de parto, la sínfisis del pubis y los huesos de la columna lumbosacra de movilizan para permitir el paso del bebé.

Posterior al parto, en algunas mujeres esta separación fisiológica ocurre de manera anormal, produciendo una separación mayor y traumática, en especial cuando el trabajo de parto ha sido difícil como por un bebé demasiado grande, o ha ameritado el uso de instrumentos como fórceps.

Dolor pélvico debido a la sínfisis púbica

Durante el embarazo ocurren modificaciones en la pelvis, incluso desde el primer trimestre, para prepararse para el momento del parto. Los tejidos blandos se hacen más elásticos para poder alojar y permitir el paso del bebé por el canal de parto.

Si bien estos tejidos no son poseen tantas terminaciones nerviosas, los estímulos de estiramiento de los ligamentos de sostén de la sínfisis del pubis generan dolor pélvico crónico desde el tercer trimestre del embarazo.

La intensidad del mismo puede ser desde una leve molestia ocasional, o sensación de rayos en el monte de venus, hasta un grave dolor incapacitante que amerita reposo médico en cama.

Este dolor es conocido como la disfunción de la sínfisis púbica, la cual está definida como la relajación patológica de las articulaciones pélvicas.

En condiciones normales, los ligamentos de la sínfisis púbica pueden estirarse hasta llegar a 15 milímetros, sin producir complicaciones mayores.

Llegado el momento del parto es cuando se presentan roturas y dolor agudo, en especial en los partos muy rápidos, con uso de instrumentos, la inducción con oxitocina, un bebé muy grande para tu pelvis, anestesia epidural, entre otros.

En el momento que el bebé está atravesando el canal de parto estos ligamentos no pueden resistir la presión ni elongarse mas, por lo que ceden y se rompen, generando diástasis de la sínfisis de pubis, que es una separación mayor a 15 milímetros, que produce un intenso dolor, que incapacita a la mujer para caminar en el periodo postparto.

En los casos que el desgarro el mayor a 4 centímetros amerita cirugía ortopédica.

¿Cómo puedo mejorar el dolor pélvico por sínfisis púbica?

El dolor pélvico por disfunción de sínfisis púbica es de buen pronóstico y mejora con reposo y manejo conservador.

El tratamiento consiste en reposo en cama durante 1 semana, mientras se administra analgésicos como el ácido mefenámico, y se usa un cinturón pélvico, que le confiere estabilidad y disminución del movimiento de la pelvis.

Si se cumple el tratamiento de manera adecuada el cuadro clínico presenta mejoría al cabo de 4 a 6 semanas, toando en cuenta las medidas preventivas para una nueva lesión.

Ejercicios para la sínfisis púbica

Existen algunos ejercicios que si bien no protegen directamente la pelvis, ayudan a estabilizar la cadera a través del estiramiento y fortalecimiento de los músculos que la rodean, y favorecen una postura adecuada.

El estiramiento de los músculos isquiotibiales y aductores se puede realizar de pie, con la piernas alineadas con la cadera, se inclina hacia adelante apoyándose en una silla, y elevando la cadera. El movimiento se realiza con las piernas cerradas y abiertas y se mantiene por 1 minuto.

Para el siguiente ejercicio debes estar sentada, en una postura cómoda y relajada, con las piernas alineadas con la cadera, elevamos un tobillo y lo colocamos sobre la rodilla de la pierna contraria, dejando caer suavemente la rodilla hacia un lado, sin ejercer fuerza sobre ella. Mantener la postura 1 minuto de cada lado para estirar los músculos piramidales.

La postura de puente también es útil practicarla, ya que confiere estabilidad a la sínfisis púbica.

Una vez que ocurre una lesión puede ser necesaria la realización de ejercicios en programas de fisioterapia, para mejorar los síntomas y evitar que la lesión progrese.

¿Cómo prevenir la disfunción de sínfisis púbica?

Desde muy temprano en el embarazo se puede tomar previsiones y tener hábitos que protejan la pelvis de posibles lesiones. A continuación mencionaremos las más importantes:

  • Realizar ejercicios como la natación, el yoga o pilates, fortalece los ligamentos y los elonga progresivamente a fin de evitar lesiones.
  • Mantener una postura estable con las piernas alineadas con la cadera y la columna erecta.
  • Caminar manteniendo una adecuada postura, con pasos firmes, cortos y controlados.
  • Evitar movimientos que impliquen la apertura de la pelvis, como rotar las piernas hacia afuera, o abrirlas mucho.
  • Limitar cargar peso o arrastrar objetos pesados.
  • Al vestirse tomar la previsión de mantener una adecuada postura, en especial en el tercer trimestre cuando es más difícil mantener el equilibrio. De preferencia debe hacerlo acostada o sentada.
  • Utiliza calzado cómodo que aporte estabilidad.

Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia, especializada en Pediatría-Puericultora. Me encanta escribir y aconsejar sobre salud. Será un placer atender a cualquier consulta que tengáis a través de la página de contacto para pacientes!

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