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Qué son las amígdalas hipertróficas, síntomas y tratamiento

Las amígdalas son ganglios linfáticos cuya función es la defensa del organismo. Estas glándulas forman parte del sistema inmune que busca atacar a los microorganismos que el cuerpo reconoce como amenazas.

El agrandamiento de tamaño de estas glándulas ubicadas en la parte de atrás de la garganta, se conoce como amígdalas hipertróficas. Con la finalidad de que conozcas un poco más sobre esta alteración que afecta a muchas personas; a continuación, reseñaremos información sobre su significado, causas y síntomas.

¿Qué son amígdalas hipertróficas?

Se le llama amígdalas hipertróficas al agrandamiento de forma anormal de todo el tejido que conforma las amígdalas. El crecimiento de ellas se da a causa de diferentes factores, como por ejemplo, aspectos naturales y aspectos relacionados con algún proceso infeccioso generado por virus o bacterias presentes.

Estos tejidos linfoides, conforman parte de todo el sistema inmunológico encargado de proteger al organismo de cualquier amenaza o ataque. Sin embargo, al ser colonizadas por virus o bacterias en excesos, tienden a inflamarse, y a crecer de forma anormal.

Al presentar algún tipo de agrandamiento, estos tejidos dificultan que la persona respire normalmente, debido a que obstruye la cantidad de aire que entra al organismo, aumentando la necesidad de la persona de mantener la boca abierta para poder respirar mejor. Además, esta molestia está acompañada de dificultad para dormir, ronquidos y apnea.

Causas de las amígdalas hipertróficas

Las causas de las amígdalas hipertróficas en las personas pueden ser variadas. Hay personas que presentan este tipo de pataología desde el momento de su nacimiento. Esto es que sufren un agrandamiento natural de las mismas. Mientras que en otras personas la hipertrofia aparece después de haber padecido algún tipo de infección, habiendo atacado directamente a las glándulas o a los tejidos circundantes también ubicados en la región.

Generalmente, las amígdalas hipertróficas son producto de la acción de virus o bacterias que colonizan la zona, superando la capacidad de defensa de las mismas, lo cual causa un crecimiento anormal. Es común que este padecimiento, sea a causa de bacterias como por ejemplo, el Streptococcus o el virus de Eppstein-Barr.

Adicionalmente, las amígdalas hipertróficas pueden empeorar por la aparición de un absceso que empuje las glándulas linfáticas hacia adelante. Esto genera, una infección con aspecto purulento. Ahora bien, las infecciones que causan las amígdalas hipertróficas se clasifican en las siguientes: Amigdalitis aguda, amigdalitis crónica, y Absceso periamigdalino.

Síntomas de las amígdalas hipertróficas

Las amígdalas hipertróficas producen diferentes síntomas que permiten su diagnóstico, entre ellos se encuentra los siguientes:

  • Alteración de la voz de la persona afectada. Este es uno de los síntomas comunes y se debe a que el tejido se encuentra inflamado.
  • El mal aliento es otro de las sintomatologías, es común que los pacientes presenten halitosis.
  • La dificultad para respirar es uno de los síntomas más frecuencias y de mayor molestia para los pacientes afectados.
  • Las amígdalas agrandadas obstaculizan el flujo normal del aire.
  • La apnea de sueño también es otro de los síntomas frecuentes de las amígdalas hipertróficas.

Adicionalmente, los pacientes con este problema tienen mayor probabilidad de roncar mientras duermen. En ocasiones es común que presenten trastornos de sueño, siendo muy irregular.

Es frecuente que las personas con amígdalas hipertróficas tengan dificultad para tragar y que sientan dolor al consumir alimentos, lo cual también genera una falta de apetito, debido a las molestia que sienten al ingerir.

En el caso de que la persona afectada sea un niño, es frecuente que la afección esté acompañada de infecciones en los oídos, y sinusitis. Además es muy común que los menores sufran bloqueos nasales o drenaje anormal; debido a que obstaculizan las trompas de Eustaquio y las cavidades.

Si las amígdalas hipertróficas no son tratadas a tiempo, pueden causar múltiples condiciones que afectan la salud, por ejemplo: el crecimiento de estos ganglios linfáticos. Esto puede derivar en una ampliación de los mismos hacia otras áreas obstaculizando totalmente las vías aéreas, y siendo letales para el paciente.

Asimismo, cuando el principal causante del crecimiento es la bacteria Streptococcus, puede generar a largo plazo que los daños o las consecuencias se extiendan hacia otros órganos vitales, como el corazón o los riñones.En algunos casos, las amígdalas hipertróficas también causan infecciones secundarias, como lo son la neumonía.

Por todas estas razones, es recomendable, que las personas si observan la presencia de algunos de estos síntomas, acudan a su médico especialista, para que por medio de una revisión y evaluación exhaustiva haga el diágnostico correspondiente y administre el tratamiento adecuado, para aliviar los síntomas de la afección y eliminar la causa raíz. Recuerda, que en cualquiera de los tipos de amígdalas hipertróficas, no es recomendable que te automediques.

Tratamiento de las amígdalas hipertróficas

En la actualidad, existen diferentes tipos de medicamentos y procedimientos de naturaleza quirúrgica que son sumamente eficaces para tratar las amígdalas hipertróficas o su crecimiento anormal. Los tratamientos antibióticos son administrados con la finalidad de combatir la infección, para finalmente lograr reducir en gran proporción su tamaño y por ende, aliviar los síntomas que causan.

Generalmente, estos tratamientos con antibióticos son suministrados a los pacientes por un periodo de no más de diez días, y bajo receta y supervisión médica. Sin embargo, en algunos caso en los que el problema aparece con cierta frecuencia, o lo que se conoce como amigdalitis crónica, el médico puede sugerir una intervención quirúrgica como opción definitiva para atacar la causa raíz.

Este tratamiento de índole quirúrgico consiste en la extracción de las amígdalas, con la finalidad de que no se vuelva a repetir la afección. Sin bien, este procedimiento trae consigo riesgos implícitos, es una de las opciones de tratamiento a la que los médicos optan para resolver el problema y evitar que ocurra nuevamente.

El médico deberá informarte de todas las particularidades que giran en torno al tratamiento de extirpación, para que de esta manera, conozcas todos los riesgos y beneficios implicados en el procedimiento quirúrgico. Por ser un procedimiento quirúrgico, el paciente deberá estar bajo efecto de anestesia general, dentro de un quirófano, y finalmente guardar los cuidados necesarios en un reposo postoperatorio.

 

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Sobre Sara de eCurae

Licenciada en Medicina por la UCM, estudiante de master en Salud internacional/coperación, y apasionada por ayudar a los demás. Lée mis artículos sobre salud y consejos para una vida sana en eCurae. ¡Entre inyecciones y pastillas siempre saco tiempo para vuestras consultas!

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