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Hemorroides sangrantes: ¿Qué hacer y como curarlas?

Las hemorroides sangrantes son los signos y síntomas que se producen por alteraciones en el tejido que se encuentra en el recto llamado tejido hemorroidal.

Este tejido especializado tiene como función el retorno venoso del área rectal y está involucrado en la percepción de sensaciones del contenido de la ampolla rectal y del control de los esfínteres anales.

Ante esfuerzos evacuatorios, este tejido se debilita y es lo que produce las hemorroides sangrantes.

El tratamiento de las hemorroides sangrantes dependerá del grado de afectación de la mucosa, y de si existen complicaciones o enfermedades de base que ameriten algún tipo de intervención especial.

Continúa leyendo para conocer más sobre las hemorroides sangrantes.

¿Por qué se producen hemorroides sangrantes?

Las hemorroides sangrantes o almorranas son un conjunto de signos y síntomas que se producen como consecuencia de alteraciones en el tejido hemorroidal.

El tejido hemorroidal comprende los tejidos blandos y vasculares que se encuentran en la porción terminal del ano. Este tejido se encuentra fijado a las capas submucosas y musculares subyacentes.

En su formación, la perdida de los mecanismos de sostén del tejido hemorroidal producen una especie de deslizamiento del tejido sobre el conducto anal protruyendo fuera del mismo y generando los signos y síntomas característicos.

Estos conceptos han sido atribuidos recientemente, ya que en los tiempos de antaño, se consideraba que las hemorroides no eran más que varices de los plexos venosos anales. Posteriormente, se describe la complejidad del tejido hemorroidal, incluyendo su función no solo de retorno venoso, si no en las sensaciones del contenido de la ampolla rectal para determinar el momento en el que es necesario evacuar.

Las alteraciones en este tejido entonces, se acompañan de fragilidad en la estructura, predisponiendo a que por contacto del tejido con las estructuras adyacentes, como el esfínter anal, se produzca sangramiento, generando hemorroides sangrantes.

Casi todas son hemorroides sangrantes y este hecho por sí mismo representa el cuadro clínico habitual, y no una complicación del mismo.

Además del sangrado, las hemorroides sangrantes se acompañan de dolor, dificultad para la defecación, sensación de pujo, comezón e hinchazón.

¿Cuándo acudir al médico por unas hemorroides sangrantes?

Cuando tenemos un primer episodio de hemorroides sangrantes es necesario acudir al médico. Hay que descartar la posibilidad de que exista otra causa para el sangrado, como cáncer de recto o colon, hemorragia digestiva inferior, lesiones anales, cuerpos extraños en el recto, entre otras.

En especial, en pacientes mayores de 65 años, con comorbilidades asociadas, cuadros diarreicos, que pueden sufrir descompensaciones en el estado hemodinámico, hay que acudir al médico a través del servicio de urgencias.

Al examen físico el médico determinará si solo es un caso de hemorroides sangrantes no complicadas, o si existe una complicación que amerite una intervención inmediata.

Las complicaciones de las hemorroides sangrantes, en especial en personas que tienen tiempo sobrellevando el problema, y que se asocia a constipación, son el estrangulamiento, la trombosis, las fistulas y el absceso.

Cuando las hemorroides sangrantes se encuentran estranguladas ocurre un aumento de volumen y dolor agudo en una persona que tenía un cuadro relativamente controlado. Debemos sospechar de trombosis cuando existen cambios de coloración en la zona afectada, tornándose violácea y muy dolorosa.

Si existe secreción purulenta, mucosa o fecal sin esfuerzos evacuatorios, es probable que usted este presentando unas hemorroides sangrantes complicadas, por lo que es necesario que acuda al médico.

¿Cómo se tratan las hemorroides sangrantes?

El tratamiento de las hemorroides sangrantes no complicadas se limita a tratamiento conservador, que puede ser fácilmente realizado en el domicilio, con reposo y mejoría del cuadro inicial en las primeras 72 horas, y resolución del mismo al cabo de 1 semana.

Tratamiento conservador

El tratamiento conservador para curar las hemorroides sangrantes no complicadas consiste en las modificaciones dietéticas para evitar alimentos irritantes y favorecer heces blandas y un adecuado tránsito gastrointestinal.

Esto lo podemos lograr incorporando más fibra a la dieta, con productos como la cebada perlada, la linaza, el salvado de trigo, cereales y panes integrales, avena.

En el cuadro agudo es recomendable utilizar medicamentos depurativos como la lactulona para favorecer las heces blandas.

Los baños de asiento son recomendables en periodos de 10 a 20 minutos, se sumerge el área en agua tibia, y se realiza el procedimiento 2 a 3 veces al día.

El uso de cojines especiales para sentarse y evitar aplicar presión sobre el área está indicado en los casos que sea muy necesario sentarse, pero la recomendación inicial es mantener reposo durante el periodo de recuperación.

La medicación en el tratamiento conservador comprende la analgesia y la aplicación local de flebotópicos, que son medicamentos que favorecen la disminución de la inflamación y la curación del tejido hemorroidal. También pueden ser utilizados supositorios de aloe vera y aplicaciones tópicas de aloe vera.

Láser

El láser utilizado para las hemorroides sangrantes es el de CO2 fraccionado, con transductores especiales para tratar el área. Este promueve la rápida desinflamación y cicatrización del tejido hemorroidal afectado, evitando así procedimientos quirúrgicos, de mayor coste y periodos de recuperación prolongados

Cirugía

La cirugía está reservada para casos de hemorroides grado III y IV o grado I y II complicadas o sin respuesta al tratamiento.

La preparación antes de la cirugía consta la aplicación de enemas evacuantes el día previo, ayuno o dieta líquida 6 horas previos a la realización del procedimiento quirúrgico, rasurado del área perianal y glútea, y comprender la naturaleza del procedimiento quirúrgico y sus posibles complicaciones.

El médico una vez realizado su diagnóstico elegirá la técnica más adecuada para usted según el diagnóstico que posea.

Se procede a anestesia que puede elegirse bloqueo raquídeo o anestesia local con sedación, y se da inicio al procedimiento quirúrgico.

La técnica elegida varía de acuerdo a la extensión de la lesión y las complicaciones. Puede aplicarse tratamiento esclerosante local, resección de la mucosa dañada y reparación de la mucosa sana, ligadura de las hemorroides o crioterapia.

La recuperación posterior amerita el consumo de analgésicos y antiinflamatorios, dieta líquida o blanda las horas posteriores al procedimiento, laxantes y baños de asiento.

Se realiza la revisión y retiro de apósitos del recto a las 24 horas del procedimiento, y entonces puede iniciar una dieta adecuada a su condición, rica en fibra, frutas y vegetales.

La recuperación del procedimiento quirúrgico toma aproximadamente 1 mes, si se siguen las recomendaciones y el tratamiento médico indicado.

 

Hemorroides sangrantes: ¿Qué hacer y como curarlas?
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Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia. Pediatra-Puericultora Maracaibo-Venezuela.

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