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Fiebre escarlatina: Fiebre, dolor de garganta y erupción

La fiebre escarlatina es un cuadro infeccioso bacteriano, que se caracteriza clínicamente por cursar con: fiebre, faringitis, y una erupción cutánea tan particular, que se le atribuye el nombre de “escarlatiniforme”.

La fiebre escarlatina está producida por una bacteria llamada Streptococcus pyogenes, tambien conocido como el estreptococo betahemolitico del grupo A.

Esta bacteria se caracteriza por producir unas sustancias llamadas exotoxinas pirogénicas. Existen 4 tipos: A,B,C y F, responsables de las manifestaciones clínicas de la fiebre escarlatina.

Durante el periodo de incubación de la fiebre escarlatina, las bacterias vencerán las barreras del sistema inmunológico, proliferan, y comienzan a producir estas toxinas, dando lugar a la fase clínica de la enfermedad.

La fiebre escarlatina ocurre con mayor frecuencia en la infancia, desde los 2 a los 15 años de edad, siendo más frecuente antes de los 5 años. Tambien están en riesgo de presentarla personas con compromiso del sistema inmunológico, como ancianos, embarazadas, seropositivos, personas con cáncer, o enfermedades inmunológicas.

¿Cómo se contrae la fiebre escarlatina?

La fiebre escarlatina se contrae posterior al contacto con la bacteria Streptococcus pyogenes.

El Streptococcus pyogenes es una bacteria que podemos encontrar en condiciones normales colonizando la piel, la mucosa oral y respiratoria, sin producir enfermedad, denominándose “flora normal”.

En personas con deficiencias en el sistema inmunológico, este germen actúa como oportunista, generando una infección en lugar de colonizar el área sin producir enfermedad.

El contagio ocurre de persona a persona, o a través del contacto con objetos contaminados con pequeñas gotas de saliva o de secreción de heridas de la piel contaminadas con la bacteria.

De tal forma, un niño puede contraer escarlatina con actividades cotidianas como:

  • Le hablan de cerca o fuerte.
  • Se expone a personas con tos o estornudos.
  • Ser tocado por manos que no han sido lavadas recientemente.
  • Secarse con una toalla de otra persona.
  • Tomar de un vaso sin lavar.
  • Utilizar utensilios mal lavados, o compartidos.

De tal manera, que el contacto ocurre con mayor frecuencia cuando hay intimidad entre la persona que porta la bacteria, como la que se enfermará, por lo que la principal fuente de contagio es el hogar. En segundo lugar se encuentra la guardería, hogares de cuidado, hospitales y centros de salud y por último en la comunidad.

¿Cómo cursa la fiebre escarlatina?

Posterior al contagio con el Streptococcus pyogenes, Inicia el periodo de incubación, en el cual, la bacteria vence las barreras del sistema inmunológico y comienza a replicarse y a producir toxinas, sin generar aun manifestaciones clínicas.

En el periodo de incubación de la fiebre escarlatina el niño ya es capaz de infectar  a otras personas, pero no presenta síntomas de la enfermedad.

La incubación de la fiebre escarlatina dura de 2 a 4 días, máximo 7 días, posterior al primer contacto con la persona portadora de la bacteria.

Posteriormente inicia la fase sintomática de la enfermedad, en la cual se presenta fiebre, de inicio brusco mayor a 38°C., y la erupción cutánea.

La fiebre y la erupción tienen una duración de 3 días a 1 semana.

La erupción cutánea es muy característica:

  • Es muy roja, y áspera, como piel de gallina.
  • Aparece en desde el cuello, extendiéndose por el tórax, abdomen y extremidades.
  • Se acentúa en las zonas de pliegues como axilas, y articulaciones.
  • Las mejillas se tornan rojizas.
  • Descamación de la piel, en especial en las zonas de pliegues.

El dolor de garganta es característico, y se presenta una faringe enrojecida con placas blanquecinas. Puede acompañarse de ganglios del cuello inflamados.

Otros síntomas que se presentan con frecuencia son malestar general, nauseas, vómitos, dolor abdominal y dolor de cabeza.

El cuadro clínico puede incluso ser autolimitado, resolviéndose espontáneamente al cabo de 7 días. Sin embargo, al ser diagnosticado es necesario instaurar el tratamiento de forma precoz, a fin de disminuir la producción de toxinas, y evitar las complicaciones asociadas.

Algunos casos, puede presentar recurrencias de la enfermedad, ya que la bacteria cuenta con muchos tipos de proteína M, que son las responsables de conferir la inmunidad contra la misma.

¿Cómo se diagnostica la fiebre escarlatina?

La fiebre escarlatina tiene la sospecha clínica basada en la triada de faringitis, fiebre y exantema escarlatiniforme. Sin embargo, otras enfermedades infecciosas pueden generar los mismos síntomas, sin ser producidas por este germen.

En otros casos, puede existir presentaciones atípicas y encontrarnos ante una fiebre escarlatina.

Para determinar el diagnóstico definitivo es necesario realizar un exudado faríngeo, del cual se realiza el cultivo de la secreción de la orofaringe para determinar la presencia de este germen.

También existen disponibles pruebas rápidas para determinar la presencia de estreptococos, sin embargo estas son menos específicas, por lo que se prefiere el exudado faríngeo.

¿Cómo se cura la fiebre escarlatina?

La fiebre escarlatina se cura administrando tratamiento antibiótico contra el estreptococo pyogenes. Las penicilinas de administración intramuscular como la benzatínica en dosis única son de muy buena elección debido a su bajo coste, fácil aplicación y efectividad.

Como opciones terapéuticas tenemos las penicilinas por vía oral, las cefalosporinas y los aminoglicósidos.

Como tratamiento de sostén se indica antipirético para el control de la fiebre, tópicos bucofaríngeos para las molestias de la garganta y lociones humectantes y emolientes para las áreas descamativas de la piel.

¿Cuáles son las complicaciones de la escarlatina?

La fiebre escarlatina por lo general es de curso benigno e incluso autolimitado, pero puede dar lugar a complicaciones inherentes a la infección por la bacteria que la produce tales como:

  • Otitis media
  • Mastoiditis
  • Amigdalitis pultácea
  • Sinusitis
  • Fiebre reumática
  • Glomerulonefritis

Por ello la importancia de un tratamiento precoz y el diagnóstico certero de esta enfermedad.

¿Cómo prevenir la escarlatina?

Para prevenir la escarlatina es necesario tomar medidas especiales con los niños en el hogar, y con personas predispuestas a presentarla como ancianos, personas con enfermedades inmunológicas, diabéticos, etc. Las mujeres embarazadas se encuentran en riesgo particular de presentar escarlatina, puedes conocer más sobre ello en el siguiente vínculo

Las medidas preventivas incluyen:

  • Lavado frecuente de manos.
  • Cada miembro familiar en especial los niños deben utilizar sus utensilios para las comidas, como vasos y cubiertos.
  • El uso de toallas es personal.
  • Si el niño presenta la enfermedad no enviarlo a la guardería al menos 24 horas después de cumplir los antibióticos.
  • En los casos recurrentes, se requiere de exudados faríngeos para todo el núcleo familiar.
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Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia. Pediatra-Puericultora Maracaibo-Venezuela.

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