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Faringe hiperémica en niños: conoce sus causas

Quizá te ha pasado en alguna visita con tu niño/a al pediatra, que al examinarlo, te dice que tiene “la faringe hiperémica” y un balde frío se te ha venido encima pensando: ¿Pero qué es lo que ha visto?

La faringe hiperémica no es más que una coloración más rojiza de lo habitual, de la mucosa faríngea.

La faringe se compone de 3 partes. La nasofaringe, la oro faringe y la hipofaringe. Todas se comunican entre sí y se encuentran colonizadas en condiciones normales por gérmenes como el estreptococo, el estafilococo, entre otros.

En  condiciones normales, esta mucosa tiene un aspecto húmedo, de color rosa pálido. No tiene sarpullidos ni sangra con facilidad.

Cuando nos encontramos antes procesos inflamatorios o infecciosos, que inflaman la mucosa faríngea a cualquier nivel, podemos visualizar una faringe hiperémica.

En este artículo trataremos las distintas causas de una faringe hiperémica, desde las más comunes y benignas, hasta aquellas que nos hacen preocuparnos.

Rinitis alérgica.

La rinitis alérgica se trata de la inflamación crónica de la vía aérea superior, casi limitada a la mucosa nasal y posnasal, que puede producir faringe hiperémica.

Se acompaña de en la mayoría de los casos de  inflamación de los senos paranasales, mucha secreción mucosa, congestión nasal y goteo posnasal, lo cual quiere decir que se secreta moco directamente a la hipofaringe.

Esto puede producir tos seca constante, de tipo alérgico, que inflama la vía aérea y hará que se vea la faringe hiperémica.

El tratamiento de la rinitis alérgica consiste en determinar los agentes alérgenos y evitarlos, además de consumir antihistamínicos y vasoconstrictores locales en forma de gotas o sprays nasales.

La mayoría de los casos mejora con recomendaciones básicas para prevenir alergias y tratamiento ambulatorio. Sin embargo, en algunos casos es necesaria la derivación al especialista en alergología.

Faringitis virales

La faringe hiperémica en la mayoría de los casos es producto de faringitis virales.

Los virus como los adenovirus, los rinovirus, el virus sincitial respiratorio, entre otros, infectan la vía respiratoria superior inicialmente, produciendo inflamación y dando es aspecto de una faringe hiperémica.

Cuando se trata de faringitis virales, el cuadro clínico inicia con molestias como picor en la garganta, tos seca, malestar general, congestión nasal, y fiebre.

El tratamiento en este caso es sintomático, dirigido a aliviar las molestias, como antisépticos y anestésicos tópicos, antihistamínicos, y antiinflamatorios no esteroideos para el manejo del malestar general y la fiebre.

De cualquier manera, los síntomas mejoran al cabo de 1 semana, cuando el virus comience a desaparecer y entre en la fase de recuperación.

Faringitis bacterianas

Es importante diferenciar una faringitis viral de una faringitis bacteriana cuando estamos frente a una faringe hiperémica.

Las faringitis bacterianas, a diferencia de las virales, no solo se acompañan de faringe hiperémica, sino que presentan placas blanquecinas, dando el aspecto característico de infección bacteriana.

Adicionalmente, se acompaña de mucho dolor de garganta, dificultad para tragar, y fiebre elevada y de difícil manejo.

El tratamiento de la faringe hiperémica por faringitis bacteriana incluye la aplicación de tópicos bucofaringeos, más el uso de antibióticos por vía oral, de elección las penicilinas o macrólidos en los alérgicos.

De manera adicional, y si la edad del niño lo permite, está indicado el enjuague bucal antiséptico o gargarismos con agua bicarbonatada.

Portador del estreptococo beta hemolítico del grupo A

El estado de portador se refiere a una persona que esta colonizada por una bacteria, pero que no manifiesta la enfermedad como tal, pero es capaz de transmitir el germen.

La bacteria del estreptococo beta hemolítico del grupo A, debido a su resistencia a los antibióticos habitualmente utilizados para tratar las infecciones de garganta, en ocasiones no desaparece del todo, produciendo un estado de portador.

En los niños es frecuente que este estado de portador se manifieste como faringitis a repetición  o por una faringe hiperémica constante.

Amigdalitis

En la faringe encontramos un tejido linfoide especializado llamado las amígdalas. No solo son las que observamos al final de la lengua, si no que se encuentran distribuidas en todo el velo del paladar formando lo que se conoce como el anillo linfático de Waldeyer, compuesto a saber por las amígdalas palatinas, las amígdalas linguales, la amígdala faríngea y las tubulares.

Las que con más frecuencia se infectan y causan faringe hiperémica son las amígdalas palatinas , se acompañan de aumento de volumen de las amígdalas palatinas, lo cual produce dificultad para tragar y en ocasiones respirar.

Pueden aparecer ganglios en el cuello aumentados de tamaño, así como también fiebre, y malestar general.

La causa más común es la infección bacteriana, siendo necesaria la indicación de antibióticos como las penicilinas.

Reflujo gastro esofágico

La enfermedad por reflujo gastroesofágico se trata de una falla en evitar que el contenido gástrico retorne hacia el esófago.

Esta función la cumple la unión esófago- gástrica, donde no solo se encuentra el esfínter esofágico inferior, si no que en su paso por el diafragma, genera otro medio de resistencia para el retorno del contenido gástrico.

Los pacientes con hernia en el hiato, o incompetencia del esfínter esofágico inferior, presentan reflujo gastroesofágico, lo cual produce una sensación de quemazón que va desde el abdomen hasta el cuello, debido al contacto de los ácidos gástricos con el tejido esofágico, llamado pirosis.

Este ácido asciende, hasta llegar a la faringe donde irrita la mucosa produciendo faringe hiperémica.

Puede incluso manifestarse con tos seca persistente, además de los signos característicos como la pirosis, dolor abdominal y regurgitaciones.

El tratamiento del reflujo gastroesofágico consiste en modificaciones de la dieta y en el consumo de medicamentos que inhiben la secreción ácida estomacal llamados inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol.

Irritación por tóxicos y consumo de medicamentos

Aunque es menos frecuente en los niños, la irritación por tóxicos como el tabaco y el alcohol es una causa de faringe hiperémica, y debe sospecharse en especial en los adolescentes en riesgo de consumo de estas sustancias.

El consumo de algunos medicamentos puede producir irritación faríngea y faringe hiperémica, como los betabloqueantes, antihipertensivos, pirazolonas, y psicotrópicos.

Los pacientes oncológicos sometidos a radioterapia presentan con frecuencia faringe hiperémica y dificultad para hablar y tragar, por sequedad de la mucosa.

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Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia, especializada en Pediatría-Puericultora. Me encanta escribir y aconsejar sobre salud. Será un placer atender a cualquier consulta que tengáis a través de la página de contacto para pacientes!

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