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Enfermedad del Culebrón: Herpes Zoster

La enfermedad del culebrón es una infección viral, producido por el virus de la varicela zoster, el mismo que produce la varicela.

Este se aloja en los ganglios de la columna vertebral, hasta reactivarse generando la enfermedad del culebrón.

Se presenta como una erupción en la piel, que genera mucha comezón y dolor. Por lo general, responde muy bien al tratamiento médico y tiene muy buena evolución clínica.

En los pacientes con un estado inmunológico deficiente, las infecciones pueden poner en peligro la vida, por lo que esto debe ser determinado al momento del diagnóstico.

Su tratamiento consiste en medidas para disminuir el dolor y la comezón, y acortar el tiempo de duración del cuadro viral así como también prevenir o tratar las posibles complicaciones.

¿Qué es la enfermedad del culebrón?

La enfermedad del culebrón es una erupción en la piel, en forma de vesículas llenas de líquido y otras en tipo de costras.

Las lesiones producen mucha comezón y dolor. Se encuentran limitadas a un área específica, mejor conocida como dermatoma.

Un dermatoma es una región que se encuentra recibiendo la sensibilidad de una rama nerviosa específica, de ahí la correlación de los síntomas con la lesión, así como su nombre común “culebrón o “culebrilla” debido a su disposición lineal.

El origen de la enfermedad del culebrón es una infección viral, por lo general de curso rápido y benigno.

¿Qué produce la enfermedad del culebrón?

 La enfermedad del culebrón se encuentra producida por un virus perteneciente  a la familia de los herpes virus, llamado el virus de la varicela zoster.

Es el mismo serotipo que produce la varicela en otras etapas de la vida. Inicialmente, existe el contagio y la presentación típica de la enfermedad eruptiva conocida como varicela.

Luego de la recuperación de esta enfermedad, el virus de la varicela zoster permanece en el organismo en forma latente, alojándose en los ganglios de la columna vertebral.

El virus en este punto no producirá enfermedad ni síntomas, sino hasta un momento en el que logra reactivarse, y producir los síntomas típicos de la enfermedad del culebrón.

La reactivación del virus obedece a causas que modifican el sistema inmunológico, volviéndolo más débil, como edad avanzada, estrés, cáncer o enfermedades autoinmunes.

Algunos casos se producen en la edad adulta por una infección primaria del virus, especialmente en pacientes con un sistema inmunológico deficiente.

¿Cómo luce la enfermedad del culebrón?

El aspecto de la enfermedad del culebrón dependerá del estado inmunológico del paciente y de su edad.

La presentación característica es en el cuerpo, en especial en las áreas del tórax, espalda y abdomen, desde la columna o esternón, y siguiendo las líneas de las costillas.

Inicia en un periodo premonitorio, en el que aunque no se observa nada en la piel, se siente comezón e incluso dolor en la zona afectada. Esta sensación dura de 2 a 3 días, similar a lo que ocurre en el herpes labial.

Posteriormente, aparecen pequeñas lesiones tipo ampolla, que se llenan de líquido, se rompen y dejan ulceras que darán lugar a costras.

El proceso total dura de 15 a 20 días, donde se inicia la fase de cicatrización en la cual la piel toma un aspecto delicado y rosado, muy sensible.

Cuando las lesiones se ubican en la cara son muy peligrosas ya que pueden afectar los nervios craneales, produciendo alteraciones en la visión y en los movimientos de los ojos, ptosis o caída de un párpado, alteración del gusto y de la audición.

En las extremidades pueden cursar con dolores articulares, y cuando se encuentran cerca de la ingle, aparecen lesiones genitales.

Entre otros síntomas que produce la enfermedad del culebrón, se ha descrito la presencia de fiebre, ganglios inflamados, malestar general, y escalofríos.

¿Cómo saber si tengo enfermedad del culebrón?

El diagnóstico de la enfermedad del culebrón es fundamentalmente clínico, ya que las lesiones y la evolución de la enfermedad son muy características.

El antecedente de la varicela está presente en más del 90% de los casos, y las lesiones producen mucho dolor y comezón, que son los síntomas cardinales de la enfermedad.

En algunos casos en los que la evolución o la distribución de las lesiones no es la habitual, es necesario recurrir a estudios paraclínicos para confirmar el diagnóstico.

Para estas pruebas es necesario tomar muestras del líquido de las lesiones, realizándose cultivos, e inmunoelectroforesis e inmunofluorescencia para la identificación del antígeno viral.

Existe una prueba rápida que consiste en observar un raspado de las lesiones al microscopio y es llamada la prueba de Tzank. Se observan unas células gigantes multinucleadas utilizando un tinte especial llamado Giemsa. Esta prueba se realiza rápidamente y permite orientar el diagnostico en los que casos que ameritan tratamiento sistémico inmediato por su severidad

Complicaciones de la enfermedad del culebrón

Una de las complicaciones más frecuentes es la sobreinfección de las lesiones por bacterias que colonizan la piel en condiciones normales. Responden muy bien al tratamiento tópico con antimicrobianos.

Otras complicaciones incluyen las afectaciones de los pares craneales que mencioné anteriormente, afectado los movimientos del ojo y la visión, el gusto, y la audición, pudiendo ocasionar daño permanente.

En pacientes con compromiso del estado inmunológico las infecciones severas pueden dar lugar a alteraciones del estado general, siendo necesario tratamiento sistémico y tratamiento para optimizar su sistema inmunológico.

Por ultimo pero no menos importante, encontramos la neuralgia postherpética. Esta ocurre en un gran porcentaje de los pacientes que han presentado el cuadro, y se trata de la persistencia de los síntomas como la comezón y el dolor, aun cuando la fase aguda de la enfermedad se encuentra resuelta.

¿Cómo se trata la enfermedad del culebrón?

El tratamiento de la enfermedad del culebrón va dirigido a disminuir el tiempo de duración del cuadro viral, mejorar sus síntomas y prevenir las complicaciones.

Las medidas fundamentales consisten en la administración de antiinflamatorios, analgésicos y antialérgicos para mejorar los síntomas. En pacientes con un buen estado inmunológico puede ser utilizado corticoides para disminuir las complicaciones relacionadas con neuralgia postherpética.

Los antivirales sistémicos, el más utilizado el Aciclovir, pero también se encuentran disponibles nuevas moléculas como el gangiclovir, valaciclovir o famciclovir. Acortan el tiempo de duración del virus y previenen las complicaciones. Su inicio precoz de relaciona con tasas de curación y evolución satisfactoria y rápida.

El tratamiento tópico con ungüentos antisépticos e higiene de las lesiones está indicado para la prevención de infecciones locales. En caso de que esta se presente puede ser necesario el uso de antibioticoterapia tópica, oral o parenteral según el caso.

Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia, especializada en Pediatría-Puericultora. Me encanta escribir y aconsejar sobre salud. Será un placer atender a cualquier consulta que tengáis a través de la página de contacto para pacientes!

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