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Conjuntivitis vírica en la infancia

La conjuntivitis vírica en la infancia es una enfermedad muy común debido a que el contagio ocurre de persona a persona, y los niños acuden a guarderías y centros de cuidado donde están en contacto con muchos niños.

Los síntomas son por lo general leves y autolimitados, cursa con enrojecimiento, picor y secreción transparente, mejorando con lavados y gotas oculares.

¿Cómo inicia una conjuntivitis vírica?

La conjuntivitis vírica inicia cuando la persona entra en contacto con una  persona infectada por el virus.

Los virus que frecuentemente producen conjuntivitis vírica pertenecen al grupo de los adenovirus y picornavirus, aunque también puede estar producido por el virus de la rubeola, el sarampión, el Epstein-barr y los herpesvirus.

Estos se contagian a través de pequeñas gotas de saliva o secreciones infectadas, como lágrimas, o secreción de los ojos, a través del ambiente y objetos contaminados.

Una vez en el organismo, el virus se disemina por vía sanguínea e invade las células del cuerpo, o directamente la mucosa del ojo.

Ahí produce una respuesta del sistema inmunológico, quien para combatir la infección, desencadena una respuesta inflamatoria.

Esta respuesta inflamatoria alcanza la conjuntiva ocular, inflamándola y produciendo los síntomas de la conjuntivitis vírica.

Conjuntivitis vírica

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene una conjuntivitis vírica?

La conjuntivitis vírica en la infancia es muy frecuente, en especial cuando comienzan a asistir a guarderías o al preescolar, que están en contacto con otros niños.

El niño con conjuntivitis vírica no presenta muchas molestias. Se aprecia la conjuntiva del ojo enrrojecida, con lagrimeo y picor, por lo que se manipula constantemente los ojos.

Puede acompañarse de fiebre baja al inicio del cuadro.

Es importante acudir al médico cuando usted sospeche de una conjuntivitis en su hijo, ya que se debe descartar infecciones sistémicas que cursan con conjuntivitis.

¿Cómo se diferencia la conjuntivitis vírica de la bacteriana?

La conjuntivitis vírica y la bacteriana, en su periodo inicial, pueden ser muy similares, ya que ambas se acompañan de enrojecimiento, picor y lagrimeo.

Sin embargo, al evolucionar los días, adquieren características diferentes tales como:

  • La secreción ocular en la conjuntivitis vírica es transparente, un poco más espesa que las lágrimas y escasa. En la conjuntivitis bacteriana aparece secreción ocular abundante, blanquecina, amarillenta o verdosa, muy espesa, y en ocasiones fétida.
  • La conjuntivitis vírica está precedida por un cuadro catarral o una infección de la garganta. En la conjuntivitis bacteriana es frecuente el contacto con una persona infectada por la bacteria.
  • Los ganglios alrededor de la oreja y del cuello pueden inflamarse de ambos lados en las conjuntivitis víricas, mientras que en las bacterianas difícilmente lo hacen.
  • La conjuntivitis vírica mejora progresivamente aun cuando no tiene tratamiento, mientras que la bacteriana empeora, produciendo síntomas generales como fiebre y dolor de cabeza de no ser tratada.

Conjuntivitis bacteriana

¿Cómo se trata una conjuntivitis vírica?

La conjuntivitis vírica es de curso auto limitado. Los virus en su mayoría ceden espontáneamente.

El uso de antibióticos solo funciona para atacar bacterias, ya que sus mecanismos de acción van dirigidos a alterar su forma o funcionamiento. Es por este motivo que no está indicada su administración en la conjuntivitis vírica.

El tratamiento va dirigido al control de los síntomas, para dar confort mientras cede el virus y desaparecen las molestias.

En primer lugar se indican gotas oftálmicas lubricantes para mantener la lubricación del ojo y evitar el picor. El colirio con anestésico se indica en los casos que las molestias sean muy fuertes y el niño este irritable.

Se debe realizar limpieza de la secreción de los ojos, de preferencia con gasa estéril y agua destilada, y que sean descartadas para evitar mantener objetos contaminados. Estos se realizaran dejando caer cuidadosamente el agua a temperatura ambiente o un poco tibia sobre los ojos y con suaves movimientos retirar la secreción de los parpados y las pestañas, mientras los ojos permanecen cerrados.

Puede utilizarse compresas de agua tibia o fría alternadas para disminuir la inflamación.

En caso que curse con fiebre o dolor, se indica antiinflamatorios no esteroideos como el diclofenac.

¿Cómo evitar el contagio de conjuntivitis vírica en la infancia?

En los niños que acuden a centros de cuidado bien sea guarderías o preescolares, es difícil controlar los procesos infecciosos.

Los centros de cuidado deben estar instruidos y contar con los requerimientos mínimos de higiene para la manipulación de los infantes.

La cuidadora debe lavarse frecuentemente la mano con jabón o soluciones antisépticas y tener a su disposición gel antibacterial alcoholado al 70% para disminuir las infecciones bacterianas.

Cada niño debe contar con sus objetos de uso personal como cuberteria, plato, vaso, toalla facial y de manos.

Los niños deben lavarse las manos con frecuencia en el centro de cuidado.

De igual manera, los niños enfermos NO pueden acudir a centros de cuidado hasta mejorar su enfermedad.

Una vez infectado un niño, podemos prevenir el contagio de otros en casa y de los niños en la guardería. El niño enfermo por conjuntivitis vírica debe permanecer aislado en casa al menos por 5 dias.

Su cuidador debe descartar los objetos con los que realiza el higiene ocular en bolsas separadas, y lavarse las manos antes y después de la manipulación del niño.

El niño debe contar con sus objetos de uso personal como jabón, cepillo dental, toalla, sabanas y cubertería, que deben ser lavados por separado.

¿Cuándo debo reacudir al médico?

Una conjuntivitis vírica puede ser manejada por el médico general o el médico pediatra sin necesidad de acudir al oftalmólogo.

Sin embargo, existen ciertas alarmas que debemos estar atentos ya que ameritan volver a visitar al médico por el riesgo de complicaciones:

  • Aparecen vesículas en el parpado y se torna muy doloroso.
  • La conjuntiva adquiere un color rojo intenso como sangre o se inflama excesivamente.
  • El párpado y su alrededor se inflama y no permite abrir el ojo.
  • Visión borrosa, o usted percibe que no logra ver.
  • Fiebre persistente.
  • somnolencia o irritabilidad.
  • Ha pasado 1 semana de tratamiento y no mejoran los síntomas.
  • La secreción cambia sus características.
  • Dolor intenso y sensibilidad a la luz.

Sobre Dra. Claudia C. Navarro S

Médico Cirujano egresada de La Universidad del Zulia, especializada en Pediatría-Puericultora. Me encanta escribir y aconsejar sobre salud. Será un placer atender a cualquier consulta que tengáis a través de la página de contacto para pacientes!

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